La censura militar - San Sebastián
Impronta de una marca de Censura militar (San Sebastián)
Texto marca: CENSURA MILITAR - SAN SEBASTIAN Color: : Azul. Periodo de uso de la marca: Enero 1937 a noviembre 1938. | Fecha de emisión sellos: febrero 1938 Nº Edifil de los sellos: 841A Imagen: Retrato de Fernando el Católico Leyenda alusiva: Fernando el Católico Pie de imprenta: Lit. Fournier Vitoria Valor facial: 15 cts. de peseta. Color: verde oscuro. |
Las marcas de censura
El secreto de correspondencia está reconocido, por regla general, en la legislación de todos los países. También es cierto que en periodos en los que el Estado está sometido a situaciones extremas –y la guerra es una de ellas- los procesos de información y comunicación tienden a ser censurados. Lo mismo ocurre en los regímenes de tipo dictatorial en los que se convierte en uno más de los elementos utilizados para conseguir el control ideológico de la población.
Durante la Guerra civil (1936-39) tanto la República como el nuevo Estado militar utilizaron este recurso. Es cierto que no siempre el único objeto de las prácticas censoras fue el control ideológico. A través del correo podrían llegar al enemigo –incluso de forma involuntaria- algunas informaciones útiles a la hora de planear tal o cual operación militar.
La intervención censora de la correspondencia tiene –en general- por costumbre indicar al destinatario de la carta o paquete la intervención de su correspondencia mediante la estampación de una marca de censura.
Como ejemplo de esta práctica se han seleccionado una marca estampada en San Sebastián entre los años 1937 y 1938. Los sellos sobre los que está impresa son también de origen vasco, pues estando todavía Madrid en poder del Gobierno de la República, la Administración de los militares sublevados tuvo que imprimir sellos y otros efectos administrativos en diversas imprentas, tales como la tolosana de Laborde y Labayen o, en este caso, la vitoriana de Fournier.
El inicio de la censura en los territorios administrados por los militares rebeldes no se presenta clara. Parece que se parte de una situación de hecho cuando en una orden de la Junta de Defensa Nacional, de 2 de septiembre de 1936, (BOE del día 7) se dispone que "... por ningún concepto se aplique la censura postal a los pliegos que vayan dirigidos a los Vocales de la Junta o a ésta como entidad, y lo mismo a los que, sea cualquiera su destino, procedan de la repetida Junta, lo que se podrá comprobar con el sello del sobre”. Este es el punto de partida normalmente admitido del entramado censor, pues no parece que existe ni disposición oficial en el Boletín Oficial del Estado ni circular de Correos que establezca la censura postal con anterioridad a la mencionada orden.
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